PRIMERA PARTE

La atención que ha alcanzado el litio a nivel global en los últimos años se explica justamente en los importantes capitales del mundo que se están invirtiendo en el futuro de la explotación del litio, que alcanzan miles de millones de dólares. Sin embargo, a la larga todo podría convertirse tan sólo en el sueño de la “esperanza blanca”.

Ahora que lo políticamente correcto es impulsar las denominadas “energías verdes”, al menos medio mundo ha volteado al litio no sólo porque se emplea en dispositivos de comunicación de nueva generación, el entretenimiento y el acceso a Internet, sino porque hoy ese y otro tanto de tal cúmulo de personas ven en los autos eléctricos su esperanza de detener los estragos que efectivamente está ocasionando el cambio climático a escala global, aunque no estaría de más que se asomaran un poco a las praderas ganaderas que cubren bastante territorio del planeta.

Del negro al blanco

El problema esencial en el mundo actual no es la producción de energía, para lo cual existen decenas de opciones; el desafío verdadero es su almacenamiento altamente eficiente, que ofrezca la menor merma posible ya sea en su almacenamiento, distribución y transmisión, al tiempo que su resguardo no demande una infraestructura monumental u onerosos gastos. De aquí que el petróleo siga siendo en este aspecto un energético relativamente fácil de manejar y transportar.

Y ciertamente, si alguien cree que el llamado “oro blanco” es el sustituto ideal del “oro negro” le podemos anunciar que está absolutamente equivocado. En el informe preliminar Litio, la paradoja de la abundancia, la organización Red de Asistencia Jurídica contra la Megaminería, explica de manera contundente: “El litio no genera energía, sino que la conserva. Las baterías que utilizan litio son capaces de almacenar mayor carga energética y por más tiempo que la mayoría de las baterías del mismo tamaño”, señala.

“Según los más aventurados reportes de analistas económicos, ocupará en los próximos 8 a 10 años un rol esencial como elemento conservador de la energía. Se especula que su utilización para las baterías de los autos eléctricos e híbridos ocupará un rol importante en la carrera por disminuir los gases que provocan el efecto invernadero y contribuirá a evitar el recalentamiento global”, señala la Red. Así, la creciente especulación económica sobre el mineral se basa en su gran potencial para fabricar tales tipos de acumuladores.

Mineral en salmuera

El litio es el metal más ligero de la Tierra, uno de los minerales más abundantes en la naturaleza y una fuente de recursos no renovables. Generalmente se encuentra en una variedad de reservorios como son rocas, agua marinas y salmueras (aguas saturadas por sal). “Debido a los altos costos y a las dificultades de extraer litio de roca y agua marina, la mejor opción comercial es hacerlo de salmueras subterráneas, de donde son extraídos grandes volúmenes del mineral y es más barato extraer, generando economías de escala con alta productividad y rentabilidad”, apunta el análisis de la Red de Asistencia Jurídica.

Esta situación, exponen algunas fuentes, seguramente irá cambiando a medida que aumente la demanda global y el precio del litio se incremente. No sería por casualidad toda vez que el elemento proveniente de salares presenta contenidos promedio de 500 partes por millón (ppm), cuando el que está alojado en forma de roca exhibe una mucho más alta concentración, con un promedio de 2,000 ppm. Ante ello, eventualmente se requerirá el desarrollo de nuevas tecnologías e investigación para hacer más accesible y barato su sustracción, producción y procesamiento metalúrgico. Así se establece en el estudio La Fiesta del Litio del Perú: será para el 2022 o más adelante (?), que publicó Gěrens Escuela de Postgrado, en diciembre de 2018.

El material más puro que puede obtenerse totalmente procesado se denomina Litio Metálico, el cual se comercializa principalmente bajo la forma de carbonato de litio (una tonelada de aquél equivale a 5.323 toneladas de Carbonato de Litio Equivalente, LCE). Tradicionalmente, el denominado “oro blanco” tiene diversos usos en la industria, la medicina, en cerámica y vidrio, para grasas lubricantes, así como en la producción de polímeros y el tratamiento de aire.

Analistas internacionales y empresas relacionadas con su utilización, coinciden en que hoy por hoy la mayor demanda es ya para la fabricación de baterías de iones de litio, que proveen de energía a teléfonos inteligentes, computadoras portátiles, cámaras y tablets, aunque se le reconoce su gran potencial como elemento clave en el desarrollo de una nueva generación de acumuladores para vehículos eléctricos.

Los iones nuestros de cada día

De acuerdo con números presentados por la US Geological Survey (USGS) publicados en 2016, la mayor cantidad de las reservas mundiales de litio explotables se encuentran en Chile, con el 52% del total, seguido por China (22%), Argentina (14%) y Australia (11%), las cuales cuentan con “los estudios técnicos de factibilidad totalmente probada que incluyen análisis de producción con determinación de Capex y Opex, procesamiento, avances y permisos socio-ambientales completos que les permite actualmente tener una producción sostenida”, sostiene Gěrens.

Y añade: en cuanto a recursos, “los tres países que conforman el triángulo del litio concentran los mayores recursos del metal a nivel mundial, con el 54%. Bolivia y Argentina poseen el 19.2% cada uno de ellos, mientras Chile dispone del 16%, del total. Aunque existen países con abundantes recursos, su explotación hoy por hoy no resulta factible económicamente debido a que presentan altos niveles de magnesio, entre otras impurezas”, afirma la Escuela de Postgrado.

La fiesta del triángulo cuadrado

Hasta hace pocos años se aceptaba sin remilgos que las mayores reservas descubiertas de litio del mundo en salinas se ubicaban justamente en la zona denominada “Triángulo del litio”, comprendida por Bolivia (Salar de Uyuni), Chile (Salar de Atacama) y Argentina (salares de la puna Jujeña y Salteña, y el norte de Catamarca), cuya extracción es la más barata del mercado.

Información generada por la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos (Comibol-Bolivia), refiere que los recursos más abundantes de litio del mundo se encuentran en Potosí, con más de 100 millones de toneladas métricas de carbonato de litio, distribuidos en un área de más de 10 mil kilómetros cuadrados.

Pero no todo es para siempre y menos aún es posible acatar ideas hasta el fin de los tiempos: un importante hallazgo develó que el famoso triángulo resultó de cuatro lados, como lo alertó el Financial Times y publicó Gěrens Escuela de Postgrado en diciembre de 2018. “Un reciente descubrimiento más al norte levanta las sospechas de que Perú estaría por unirse a la fiesta del litio y convertir el triángulo en un cuadrado”, destaca el periódico británico.

Cabe señalar que esta gran reserva conforma también el primer yacimiento de litio y uranio del mundo. La minera Macusani Yellowcake, filial de la canadiense Plateau Energy, detalla que el descubrimiento se realizó en un lago prehistórico cubierto de lava en la región andina de Puno, en el sureste de Perú. Los recursos de litio en roca suman entre 2.2 y 2.5 millones de toneladas de carbonato de litio y los de uranio entre 130 y 132 millones de libras.

Tales recursos convierten de golpe y porrazo a este país andino en poseedor de una de las 10 vetas más grandes en el mundo, en momentos en que los analistas pronostican que la demanda del metal se duplicará en 2022, y constatan aquellas estimaciones que aseguran que el 85% de los recursos globales de litio se encuentra en América del Sur.

Un pastel para pocos invitados

Por lo pronto, en función de las últimas cifras de la propia USGS, la producción mundial de litio en 2018 alcanzó alrededor de 85 mil toneladas, 69 mil toneladas adicionales, respecto al año anterior. Así, según el informe citado, la demanda de carbonato de litio alcanzaría las 470 mil toneladas para 2025, lo cual significa un crecimiento promedio de 10.4% por año.

Si aquello ocurre en materia de reservas y recursos, no es de extrañar que este pastel en materia de ingresos se reparta entre unas cuantas naciones invitadas. La USGS anota que el país que en 2017 suministró la mayor cantidad de este metal a todo el mundo fue Australia, con una producción de 18 mil 300 toneladas, al que le siguieron Chile y Argentina con 14 mil 100 y 5 mil 500 toneladas, respectivamente.

La atención que ha alcanzado el litio a nivel global en los últimos años se explica justamente en los importantes capitales del mundo que se están invirtiendo en el futuro de la explotación del litio, que alcanzan miles de millones de dólares. Si le damos crédito a la consultora GlobalData, en los próximos cuatro años 37% de la cantidad adicional de litio será suministrada por Australia, que seguirá liderando la producción mundial, con aperturas de minas en diferentes zonas de su geografía; le escoltarán en el ranking, Argentina, que aportará un 29%, Canadá con un 16%, Chile con un 9%, Estados Unidos con un 6% y México, con un debut cuasiestelar, con un 4 por ciento.

La vuelta al sartén

En cuanto al costo de este fundamental insumo de la Cuarta Revolución Industrial y la Transformación Digital, datos revelados a finales de 2018 por Gěrens indican que la creciente demanda de baterías triplicó el precio del carbonato de litio a partir de 2015, que en aquel año se ubicó en 12 mil 500 dólares por tonelada, aunque la multinacional financiera Morgan Stanley proyecta que su costo se incrementará hasta que la incursión de nuevos productores le dé la vuelta a la sartén y hagan descender los precios cerca del nivel de sus costos marginales de producción.

En este tenor, Julio Calzada y Desiré Sigaudo dieron a conocer en agosto de 2019 un análisis del tema, bajo el título Los precios internacionales del litio, el recurso que quiere explotar Argentina, que publicó la Bolsa de Comercio Rosario, en el que establecen que los precios internacionales del litio llegaron a $USD 16,500 por tonelada, en 2018.

“A partir del 2015 comenzó a crecer rápidamente la demanda de litio gracias a la expansión de la producción de vehículos eléctricos. La oferta no fue capaz de atender inmediatamente el incremento de la demanda, causando un desequilibrio en el mercado del litio que impulsó al alza el precio del metal. Este desequilibrio se mantuvo hasta el 2018”, anotan los autores.

Adiós a la gran esperanza blanca

De esta manera, el sueño albo no duró más de tres años y luego de alcanzar un pico de la mano del fuerte incremento proyectado en la fabricación de vehículos eléctricos para los siguientes años, los precios cedieron a partir del crecimiento de la oferta de litio por la cada vez mayor producción australiana y argentina.

Los precios actuales oscilan en torno a los $USD 11,000 por tonelada, y de acuerdo con las estimaciones, el dúo Calzada y Sigaudo señala que se espera que en los próximos cinco años la oferta crezca a una mayor tasa que en el pasado y supere, a su vez, el incremento esperado de la demanda. “La sobreoferta de litio conduciría entonces a una caída del precio, proyectada en 34%”, anticipan.

“A partir de 2020, la agencia calificadora de riesgos Moody’s en un informe del año 2018 proyecta una caída en el precio del litio como consecuencia del aumento en la producción internacional luego de varios años de inversión en el sector. Según esta fuente, el rápido crecimiento de la demanda impulsado por la fabricación de vehículos eléctricos no llegaría a absorber el incremento de la oferta en los primeros años de la próxima década”, precisan.

Como dijo Muhammad Ali al bajar del ring en una calurosa noche de 1972, en Las Vegas, Nevada, cuando derrotó por un terrible knockout técnico al buen Jerry Quarry: Bye Bye, The Great White Hope, cuya aspiración se quedó en promesa de alcanzar la cima. Aquí pasaron apenas un puñado de años para que la promesa del litio, la “esperanza blanca”, no pasará del tercer round.

Continuará